No te escribí

Llevo una larga temporada en conflicto con mis emociones, enfadada con varias personas aunque yo no se lo haga saber porque: mis emociones y sentimientos son míos, quizás sea un grave error no exteriorizar todo esto y buscar <<ayuda>>. Ayuda o alguna persona que me de su punto de vista, sin sentirme que me esté dando la charla de cómo debo llevar mi vida o cómo debo llevar mis relaciones sociales. Y aunque te esté contando todo esto septiembre, me he dado cuenta de comportamientos que ya no tolero y/o que no tengo la paciencia necesaria para escucharlos, soportarlos y tragármelos.

What's up july?

¿Qué hay Julio? Deseaba escribirte, quizás porque lo poco que llevamos paseando entre los días: he disfrutado echando un vistazo a mis espaldas. Me explicaré mejor con mirar mis espaldas, sí, en plural, ya que la vida se vive por episodios muy marcados. Por ejemplo, no me había percatado de lo viva que estaba, pero en mi interior; Me habían apagado, apagaron el incendio que llevaba en mi interior, capaz de arrasar allá donde fuera, como si del infierno se tratase. ¿Te sigo contando?

Maldita mirada, junio.

Buenas noches junio, es una bonita noche para hablar de tu llegada, ¿no crees? Aunque, no te he hablado mucho de mayo que pasó hace poco por aquí, la verdad que me dejó bellas emociones y nuevos recuerdos para mi cajón desastre. Pero bueno, espero que contigo hayas traído a tu amigo verano... Necesito que me ayude.

Te guardo un poquito de fe

Nunca pensé que me cansaría, de verdad, pero cada vez reflexiono seriamente mi valor. Abril, creo que las cosas deben cambiar, o por lo menos, retomar lo que es normal y yo, he pecado de infravalorarme por tantos años. No quiero seguir viviendo en una jaula en la que creo ver libertad hasta que choco con los barrotes de la realidad. ¡Ay, abril! Déjame inspirarme.

Ventanas de Marzo

¿Cómo estás Marzo? He estado algo desaparecida, tanto que ni hablé con Febrero y mira ahora donde estamos, finalizando el mes. Han pasado muchas cosas desde entonces, de manera intensa, de manera palpable. Quizás debamos hablar sobre estas cosas, por si más adelante me suceden con Abril, o Mayo, o quien sabe...

Te abandonas

¿Alguna vez te había contado mi mayor abandono, enero? Fue hace muchos años, un episodio absurdo a ojos de mi madurez actual, pero aprendí de ella. La realidad está en que, cuando caes y te levantas llevas contigo una marca de la caída, sirve para mirarla cuando te veas débil de nuevo. Bien, pues enero, creo que hay personas que deben verse más su cuerpo... o alma.


Otro Enero más, 2019

Volvemos a reencontrarnos enero de mi corazón, nunca me abandonas y siempre me acoges con los brazos abiertos. Tengo muchas cosas que contarte y no pasan desapercibidas por mi alma y mente. 


Antes de empezar, quiero disculparme por no haberte escrito durante meses, podría poner mil excusas para ello y finalmente ver que fui la primera culpable de no hacer lo posible por hacerlo. La verdad es que no puedo negar que el 2018 fue un gran año, experimenté muchas emociones perdidas con los años y que gracias a muchas personas: las recuperé. ¿Cómo una persona puede perder una emoción? ¿Y por qué las perdí? ¡Dichosas emociones! 

Sin embargo, lo que sí me llevo de estos meses atrás, querido enero, son las experiencias. ¿Recuerdas hace un año cómo te empezaba? Estaba cargada, dispuesta a comerme el mundo y con mi cambio de chip; Poco a poco eso fue cayendo en ocasiones hasta mantenerse en pleno, lo veía todo con positividad y con tonos pasteles hasta matar a alguien de saborear el azúcar por los ojos. Pues bien, aquí estoy, toda tuya y me entrego a ti una vez más pero... cambiemos algunas cosas.